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CARMELA CARVAJAL Cartas de mi esposo

María Angélica Iturriaga A.

por Mirentxu
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En la semana tuve que ir por temas de trabajo a la imprenta de una familia amiga con quienes trabajo desde hace años. Mientras conversamos del proyecto que llevaba para cotizar, entre sus muestras encontré el libro «Carmela Carvajal de Prat, CARTAS DE MI ESPOSO» de María Angélica Iturriaga A; magister en Historia de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, quien pertenece a la Corporación Patrimonio Marítimo de Chile.
Desde hace tres años investigo sobre la historia de la Guerra del Pacífico, motivada por un amigo, quien con un poco de amor siempre me inspira, a raíz de una conversación sobre la toma del Morro de Arica fue que comenzó toda mi investigación. Mientras más leo sobre nuestros hombres valientes soldados, quienes fueron de Chile el sostén, mas patriota me convierto y me doy cuenta que soy una adicta a la historia de Chile, nunca fui buena en el colegio en las matemáticas, pero si para las letras, y la historia era de los pocos ramos en que no hacía desorden.
Carmela fue una de las tantas mujeres que quedaron viudas a corta edad, con pequeños niños sobre sus faldas y el peso de guiar una casa sin su hombre. Recordemos que a finales del siglo XIX las mujeres muy poca voz tenían. La primera novelista mujer en Chile por dar un nombre fue Doña Rosario Orrego, quien mencionan y retratan en este libro. Existía un semanario llamado Seminario de la Mujer, dirigido por Lucrecia Undurraga, un semanario para mujeres, dirigido y escrito sólo por mujeres, donde doña Rosario hacia sus aportes, donde su fin era la emancipación y educación de las mujeres, pero este semanario era sólo el principio.
Hasta el momento he leído sólo la introducción, pero mi emoción fue tal al tener en mis manos un recurso donde aparecen directamente las palabras de nuestro Héroe, que necesité contarles a ustedes la joya que tengo en mis manos.
“Desde que me separé de ti pasa el tiempo con una lentitud insoportable, años se hacen las horas, siglos los días esperando anheloso aquel en que de nuevo pueda estrecharte contra mi corazón Arturo”.
Así con un poco de amor, agradezco a María Angélica por esas horas que pasó en el Archivo Histórico de la Armada y en el Archivo Nacional, recopilando las cartas que envío don Arturo a su amada esposa Carmela Carvajal Briones.

 

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